miércoles, 5 de agosto de 2009

Pandas,me voy de viaje y no bolbere a finales del mes les echare mucho de menos peroo.....mi papa lleva su portaatil!!!(pero va mas lento que pescar un pez...)pro en el blog no le podre azer nada porque se ordenador dize que no lo puedo azer porqwue el blog no sta creado en ese portatil....pero bueno,que le aremos porque almenos puedo ablar con ustedes!!
Besos
<"guisante">

Dibu concurso de pimboo!!



Pandas!
Les dejo una imagen de mi dibujo de mas y ella de viaje por todo el mundo!!!!(molaa...)
<"guisante">
postal postal postal...
lalalalalaaa
lala

Max y Ella en África / Parte 1

¡Hola Pandas!
Nos encontramos en serias dificultades: estamos solos y abandonados en medio del desierto del Sáhara :S

¡Pero cuéntalo todo desde el principo, Ella!

Sí, tienes razón. Pues Max quería ir al Sáhara sí o sí.

Bueno, yo pensé que en el Sáhara encontraría montones de arena para hacer castillos, como hago en la playa, y a mí me encanta hacer castillos de arena, así que cogí mi pala y mi cubo y…

… y nos fuimos al Sáhara. Pero vaya chasco, porque claro, para hacer castillos también se necesita agua, y aquí no hay ni el más mínimo rastro de agua.

Aún así el Sáhara es precioso: enormes dunas de un intenso color amarillo que se extienden hasta el horizonte. Nos dijeron que es muy peligroso aventurarse sólos en el Sáhara, y que se recomienda unirse a un grupo de turistas, y es lo que hicimos.
Nosotros nos unimos a un grupo enorme. Cada turista recibió su propio camello para montar, excepto Ella y yo, que tuvimos que compartir uno … ¡aunque el nuestro tenía dos jorabas! También nos dieron unos pañuelos árabes muy grandes con los que nos envolvimos el pelo y la cara, para protegernos del abrasante sol y de la arena. De repente nos sorprendió una tormenta de arena: ¡fue terrible, no veíamos absolutamente nada! Ni siquiera alcanzabamos a ver nuestras propias manos… y de repente cesó todo, y la tarmonta desapareció tan repentinamente como llegó.
Entonces miramos a nuestro alrededor… ¡y estábamos completamente solos! Mirásemos donde mirásemos sólo veíamos arena, ni uno solo del montón de turistas que nos acompañaban. Arena, arena, y más arena: sólo arena por todas partes. Decidimos ponernos en marcha, y como no sabíamos hacia donde caminar nos dirigimos hacia el sol. Y así llevamos ya dos días, y nuestras reservas de agua se están agotando… Incluso nuestro camello tiene mal aspecto…

Para, Max, ¡creo ver algo allí atrás!

¿Dónde?

Allí, mira … ¡es un oasis! … un momento: ¿No es Carl Caruso? ¡Sí, es Carl Carusso! ¡Carl Caruso nos saluda con la mano!

¿Cómo, Carl Caruso? No, no me lo puedo creer.

¡Que sí, seguro! ¡Nos ha visto y nos va a rescatar! ¡Rápido, vayamos hacia él!

Tenemos que salir volando.
Mantened mioentras tanto vuestras orejas bien abiertas.
Max
y Ella.

martes, 4 de agosto de 2009

Fiesta de verano en panfu!


Fiesta de verano de aqui pocos dias!!
Seguro que molara he.
Bayan!


Pandas!!
Nueva ropa orteraaaaaaaaaaaaAAAAAAA. Es muy ortera y es de africa peor bueno...que el aremos...
<"guisante">

Novedades



Pandas!
La sexta postal!!esta en el restaurante.
Nueva ropa!!de las sevillanas (oleeoleee)
<"guisante">


Max y Ella en España / Parte 3

¡Hola queridos Pandas!
¿Y, habéis dormido bien?
Os queríamos contar acerca de Ella y su primera clase de flamenco.

La simpatiquísima bailaora de flamenco me invitó a pasarme por allí anoche y aprender unos cuantos pasos de baile. ¡Y yo encantadísima! Me puse mi traje de flamenco nuevo, saqué brillo a mis zapatos, peine mi pelo hacia atrás, y allí que me fui.

No estaba nada mal, para ser sincero – ¡ooops!

Ehm.. si… ¡uuups!
Caminamos por la misma acera del día anterior, y no tardamos nada en encontrarlos. En cuanto me vio la bailaora flamenca, me llamó para que me acercase y me preguntó mi nombre. “Lela, sí.. digo, no, Ella.. ” – ¡estaba tan nerviosa! La bailaora me dijao “Hola, Ella, yo me llamo Mónica. ¡Qué bien que hayas venido!”. Y entonces le dijo a Max: “¡Y tú, por favor, toca con las palmas el ritmo! ¡Olé!”. Y Max empezó a tocar palmas… pero de un forma un tanto arrítmica, vamos, más bien aplaudió, ¿sabéis? , como en las comedias de televisión cuando el público aplaude cuando ha oí do un chiste…

Pues no, la verdad es que no sonaba muy bien. Pero entonces se me acercó el cantaor flamenco, y empezó a tocar las palmas a lavez, y eso ya fue otra cosa, de repente empezó a sonar bien, y Mónica empezó a bailar. “¡Vamos, sígueme!”, le dijo a Ella, pero Ella, por más que se esforzaba, no conseguía que sus brazos y pies se pusiesen de acuerdo. “¡Ella, tienes que vivir el flamenco! Cierra los ojos, y siénte la música dentro de tí”.

La hice caso, cerré los ojos, y ¡fue una experiencia fantástica! De repente mis brazos y piernas se movían por sí solos al ritmo de la música, un sentimiento genial, en serio…

¿Alguno de vosotros sabe bailar? He oído que algunos de vosotros váis a clases de baile: ¿es cierto? ¿Qué baile os gusta más?

Nosotros nos preparamos ya para nuestro próximo destino: ¡África!

Y por cierto, os enviamos otra postal de España: ¿la habéis encontrado ya?

Lávense las orejas,
Max
y Ella